Mundial, día 1: empates por duplicado

El baile en el festejo sudafricano. De lo más vistoso de la jornada





Arrancó el Mundial. Son esas cosas que dicen que pasan cada cuatro años y hay que disfrutarlas. No es mi caso particular. El 10 no está y duele. Pero igual, mientras tenga tiempo y pueda, desde este humilde espacio voy a ir poniendo lo que vea y piense del evento más importante que tiene este hermoso deporte.

Por un tema de horario – ¡que temprano que fue!- no pude apreciar la ceremonia inaugural. Pero sí el primer partido entre el local y México.

Gracias al despertador biológico, para el comienzo del encuentro tenía toda la atención en la TV Pública. No era el mejor partido para arrancar un Mundial ni mucho menos, pero las famosas “vuvuzuelas” le ponían un toque –molesto- al partido. Sin embargo los africanos y los americanos nos regalaron un buen partido. El local, en su afán de conseguir el triunfo ante su gente, buscó el partido y mostró que puede dar pelea en un grupo que no le es para nada favorable. A la velocidad característica de los equipos africanos, se suma un buen control de pelota y pases y pelotazos precisos, de la mano de un mágico jugador como lo es su 10: Steven Piennar. Así, desde esa bandera, llegó el primero gol. Pase deluxe para una mejor definición de Tshabalala, que dejó sin chances a un flojísimo Pérez. Y ahí, una marca registrada de la raza negra: el bailesito del festejo, una manera extraordinaria de reflejar la alegría de un gol.

Los Bafana Bafana conseguían el triunfo en el debut, pero Rafa Márquez recibió un centro (¡cómo durmió el defensor que habilitó a todos!), la bajo magistralmente y definió con justeza. Uno a uno y a cobrar. Lo que podía haber sido fiesta sudafricana, fue un seco empate que no dejó contento ni triste a ninguno de los dos.

La primera jornada Mundial la completaron los hermanos uruguayos contra los galos. Hay varios factores que definieron mi postura en el partido. Primero, que Uruguay me es simpático. Segundo y fundamental, el técnico Francés. Con su canallada de la astrología aplicada al fútbol, sumado a ver a Henry en el banco, no tenía ninguna chance de que hinche por él. Pero el segundo partido nos regaló otro empate –que manera de arrancar un mundial-. En un partido áspero, aguerrido y con poco fútbol, no se pudieron sacar diferencias. Forlán intentó por los celestes y Ribery y Anelka por los azules, pero ninguno pudo vulnerar a los arqueros rivales. La nota negra del día fue la expulsión de Lodeiro, una gran pérdida para Uruguay en el próximo partido.

Así se cerró el primer día de competición en Sudáfrica. Y en el grupo más parejo de todos, como era de esperarse, nadie se pudo sacar ventajas.

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