Mundial, día 5: La alegría es solo brasileña

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A veces siento que todos los días escribo lo mismo. Pero es que el bajo vuelo futbolístico del Mundial no deja de decepcionarme. Hoy era uno de los días en los que más depositadas tenía mis esperanzas de ver un buen fútbol. Pero, una vez más, los equipos jugaron con lo justo, no arriesgaron casi nada y de tres partidos, hubo dos empates.

Hoy levantarse para el primer turno dolía más que de costumbre. Nueva Zelanda y Eslovaquia no ofrecían nada cómo para poner el despertador a las ocho de la mañana. Sin embargo, ofrecieron más que muchos equipos que prometían y no cumplieron nada. Eslovaquia quería mostrarle al mundo que no llegó de casualidad a la Copa del Mundo. Que por algo dejó afuera a una selección fuerte de Europa como Rusia y que mejor manera de arrancar que con un rival accesible como Nueva Zelanda. Los All White mostraron que su país está preparado para jugar al rugby. Los europeos tomaron la iniciativa del partido y el domino de la pelota. Intentaron por todos los costados, pero no podían con la defensa neozelandesa, que mientras tanto esperaba. Vittek abrió el camino para Eslovaquia con un cabezazo –en offside-, pero a falta de nada Reid puso la cabeza y le dio un empate histórico a Nueva Zelanda. Entre los dos, armaron un lindo partido que supero las expectativas que se podían tener a priori de un match sin jugadores de renombre. Bien por los dos.

De los que no se puede decir lo mismo es de Costa de Marfil y Portugal. Ambos con planteles numerosos en figuras, armaron un verdadero bodrio. Porqué las expectativas de la jornada estaban puestas en este match y decepcionó olímpicamente. Cristiano no gravitó y apenas sacó un latigazo –espectacular por cierto- que se estrelló en el palo derecho del arquero marfileño. Drogba apenas jugó los últimos 25 minutos –aunque lo considero casi un milagro- y hasta pudo marcar pero la tiró casi al lateral. La potencia física de los africanos no pudo vulnerar a los portugueses, y la habilidad de los europeos tampoco a los marfileños. Fue un partido chato, trabado y con pocas chances. Ahora digo algo, ¿no les sorprendió tanto como a mí el tamaño del número 20 de Costa de Marfil? En un momento temí por la salud de CR. Pero más que eso, no tuvo un partido que prometía más.

La jornada la cerró la siempre candidata Brasil ante una pobrísima Corea del Norte. Los coreanos tuvieron la mala suerte de caer en el peor grupo posible. Seguramente el técnico, luego del sorteo, les habrá dicho algo cómo “bueno, disfrutemos del Mundial y que nos hagan la menor cantidad de goles posibles”. Pero realmente fue digno lo de los norcoreanos. El nueve llorando de emoción en el himno es algo digno de remarcar. Por el lado de Brasil lo de siempre: tranquilos, distendidos, tocando la pelota, regulando el partido y acelerando cuando era necesario. Y como en todos los mundiales, de menor a mayor. Porqué no vamos a creer que este es el nivel de los brasileños. Ponen segunda en primera fase y llegan en quinta a la final. Sin embargo, el partido se abrió en el segundo tiempo. Maicon, el mejor 4 del mundo (y el segundo está en el banco, Dani Alves), apretó R1 a fondo, pasó como una tromba por la derecha y se lleno el pie de fútbol para sorprender al arquero que ya se había jugado al centro atrás. No me digan que no pateó al arco, sino, miren su último gol en la selección, ante Portugal. Después, Robinho –para mi l figura- metió un pase deluxe con triangulo –si, mucha play- para que Elano habrá el pie y la ponga al lado del palo. Después solo quedaría tiempo para que Ji Yun-nam le cuente a sus nietos que alguna vez en un Mundial jugado en Sudáfrica le hizo un gol a Brasil. Pero lamentablemente para los que buscábamos ver un poco de Jogo Bonito, hoy no lo encontramos. Y Kaká se volvió a parecer al del Real Madrid y no al del Milan. Pero en definitiva, hoy, la alegría es solo brasileña.

Hay un par de cosas que no puedo dejar de nombrar. Las estadísticas no hacen más que remarcar lo pobre que es el Mundial. Un solo equipo, Alemania, marcó más de dos goles. Ningún jugador hizo un doblete. Y de los 23 goles –el peor registro de la historia- sólo 8 fueron de delanteros. Rooney, Messi, CR9, Van Persie, Luis Fabiano, Drogba, Higuaín, Eto’o…Los nombres no juegan al fútbol. Mañana juega España y si no me llena los ojos de fútbol ahí sí, me voy a empezar a preocupar seriamente.

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