Habla en la cancha

Boca volvió al triunfo y se reencontró con algo de su juego de la mano de ratos de fútbol de su diez. Cvitanich abrió la cuenta y Riquelme la cerró de tiro libre. Fiesta en la Bombonera, valla invicta y 32 partidos invicto por torneos locales. 
Por Leandro Ulloa (@CancionUlloa)

“Acabo de bajar del avión, estuve tomando mate toda la noche. No pasó nada”. Así, con esta frase, Riquelme sentenciaba lo sucedido puertas adentro, en Venezuela, post Zamora. El partido más cercano, Unión en Santa Fe, no fue el marco para poder “hablar” con la pelota, lo que calló cuando aterrizó en Ezeiza.
Una semana después, en el patio de su casa y ante su gente, fue la combinación ideal para expresar, con su fútbol que “acá no pasó nada”. Porque Riquelme es así. Juega por y para Boca, porque es hincha y es profesional, porque es compañero y quiere ganar. Porque si hace las cosas bien, a todos –y no importa si están a favor de él o en contra, porque tienen los mismos colores- les va bien. 
Riquelme no juega para Riquelme. Juega para todos. Y por eso, esa caricia de derecha entró pegadita al palo de Peratta, que se había movido imaginando una rosca por arriba de la barrera. Por eso el 10 lucha, intenta, se esfuerza por un mejor juego de un apático Boca, que no lució pero mejoró muchísimo, que mantiene su valla invicta y sus 32 partidos sin perder –más Santamarina y Zamora-.
Este Riquelme, tan bastardeado por propios y extraños, se arma aún más de valor en las adversidades, sale a flote y se reinventa. Cuando todo es caos, crisis, peleas y “cabaret”, sale aireoso, vuelve a ser el estandarte del triunfo y, como si fuera poco, vuelve al gol. 
Él quiere, porque es hincha y profesional a la vez, un calco del semestre pasado: arriesgar, dar todo en el arranque para poder sacar esa diferencia que se hizo en el torneo anterior. Y así, encarar con mayor amplitud la segunda mitad. Se está logrando y, el fútbol, ya va a aparecer. 
El arranque -7 sobre 9- es positivo. El juego, en un balance, también: dos triunfos en casa, superando al rival por dos goles, con la figura del diez como estandarte. El restante, el empate en Santa Fe, tiene múltiples explicaciones para un rendimiento horroroso, que ya fueron planteadas. En este marco, Boca, a pesar de los que nos quieran vender, está en el buen camino. 
“Empatamos con Olimpo y le ganamos a Unión. Ahora, le ganamos a Olimpo y empatamos con Unión. Tenemos cuatro puntos igual que el torneo pasado, estamos bien”, decía el diez en Santa Fe. Ponía paños fríos, calmaba las aguas ante tantas críticas. Hoy, volvió a remarcar la valía del primer encuentro y los tres puntos de hoy. 
Y el arranque es similar al Apertura conseguido. Algunos se llenaron la boca criticando. Y muchos otros se transformarán, como muchas veces, en Riquelmistas por un par de semanas. Pero el diez habla, clarífica, ordena y calma. Pero donde mejor se expresa es, seguramente, adentro de la cancha. Su pie derecho habló y hubo fiesta en La Bombonera.
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