Un paso más

Boca, con uno menos desde el primer tiempo, le ganó a Arsenal y puso un pie en la próxima fase de la Copa Libertadores. El 10 fue el motor, Silva la rompió y Ledesma y Sánchez Miño la metieron.

Por Leandro Ulloa (@CancionUlloa)

 
Román participó del gol que abrió el partido y se fue ovacionado. La clasificación está cerca.
Otra vez Arsenal, otra vez partido clave, otra vez a sacar a relucir la chapa copera. Y así fue. Como en la ida, Boca puso las cosas en su lugar. Y esta vez con un jugador menos casi todo el partido. Y las claves estuvieron en el mismo lugar: Riquelme en la creación, Silva en las asistencias y Ledesma pisando el área.
Pero no sólo fue el local el responsable del resultado. La apatía del rival, las pocas ganas de ir a buscar el partido por parte del visitante fueron determinantes para que Boca creyera que con diez también se podía.
Riquelme arrancó el partido aislado, con poca participación en el juego y así, la pelota fue para Arsenal, que no supo administrarla. Pero tras la expulsión, el diez tuvo que retroceder, Erviti terminó de cerrarse y la pelota, en los pies de Román, encontró el mejor dueño. Mientras, desde la derecha Ledesma aportaba el sacrificio y la llegada necesaria, que sería recompensada en el segundo tiempo.
Silva aguantó, esperó. El diez, como cuando da los pases, creó el espacio y picó, sin pelota, esperando el taco mágico del nueve que llegó. Pie abierto, tapada de Campestrini y atropellada triunfal de un incansable Ledesma, el de los goles importantes en este Boca modelo 2012.
Después, el cambio cantando, el ingreso de Sánchez Miño por un Mouche –de mal partido- que estaba jugando de volante izquierdo. Y el pibe, otra vez clave, en los pocos minutos que tuvo, recibió un pase a lo Ronaldinho de Silva y puso el definitivo 2-0, ya con Riquelme aplaudiendo desde el banco, mirando como la clasificación a la próxima fase estaba cada vez más cerca.
“Tenemos que mejorar”, dijo el 10. Y es cierto. Boca hoy jugó contra un rival muy inferior, que vino a empatar y, con uno más, siguió con su libreto y lo perdió. Ahora toca viajar a Río y aunque la parda tiente, la grandeza azul y oro marca que hay que salir a ganar. Cerrar ante el débil Zamora en la Bombonera da esperanzas para ya pensar en los Octavos. Hoy se dio un paso más para soñar con la Copa.
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